Sándwich de Salmón, mozzarella y espinacas


Poner entre dos panes cualquier producto es uno de los grandes inventos de la historia de la gastronomía.   El descubrimiento se lo debemos al John Montagu, conde de Sándwich.   Cuenta la historia que el mencionado conde era un gran aficionado al juego de las cartas.   Tan obsesionado estaba con los naipes que muchas veces se olvidaba hasta de comer.   Llegado a este punto, sus sirvientes, preocupados por la salud de su señor, se ingeniaron un método para que el conde comiera mientras jugaba y, al mismo tiempo, no se manchara los dedos con la grasa de las fiambres y carnes que les preparaban.   Y la solución al enigma, fue colocar estos deliciosos productos entre dos rebanadas de pan.

Pues bien, hoy nosotros también hemos recurrido a un sándwich para saciar nuestro apetito.   Eso si, nuestras rebanadas de pan, lo reconocemos, manchan las manos.   Si os apetece, comenzamos:

Para elaborar nuestro sándwich, lo primero que hacemos es untar con mantequilla (si está aromatizada con trufa mejor) dos rebanadas de pan de molde.  A continuación ponemos una generosa porción de salmón ahumado y una capa de mozzarella fresca cortada en láminas de medio centímetros de ancho aproximadamente.   Rematamos el sándwich con unas cuantas hojas frescas de espinacas baby.  Tapamos el bocadillo y untamos con mantequilla ambas caras.   Ya solo queda ponerlo a tostar en nuestra sartén (o plancha) con un poco de peso encima.

Para convertir esta deliciosa cena en una tapa o aperitivo, solo tenemos que cortar nuestro sándwich en cuatro triángulos.   Buen provecho.


Comentarios

  1. Que ricoooooo......mira que ya he almorzado pero si pudiera te cogia una porción¡¡¡
    Besitos¡¡

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